La mucositis oral es una manifestación al interior de la boca en forma de úlceras o llagas, comúnmente conocidas como aftas, que afecta a personas en tratamiento de quimioterapia y/o radioterapia. Comienza con un enrojecimiento de la mucosa al interior de la boca, para luego pasar a heridas, dolor, infecciones y sangrado, afectando la calidad de vida de la persona en tratamiento y dificultando su correcta nutrición.

Estas lesiones bucales son un efecto adverso muy común y su incidencia depende del tipo de tratamiento recibido,  la agresividad del mismo y su frecuencia. Es así como:

– El 40% de los pacientes tratados con quimioterapia estándar desarrolla mucositis oral.

– El 80% de los pacientes sometidos a altas dosis de quimioterapia antes de un trasplante de médula,  están propensos a sufrir la aparición de mucositis oral.

– Un 97% de los pacientes que reciben radioterapia para el cáncer de la cabeza y cuello se verán afectados por una mucositis oral.

La Organización Mundial de la Salud ha definido distintos grados para medir estas heridas (aftas, llagas o úlceras), los que van desde el grado 0, en donde el paciente no presenta síntomas, hasta el grado 4, correspondiente a úlceras, dolor agudo e imposibilidad de ingerir alimentos por la boca, requiriéndose alimentación asistida.

Estas lesiones no ponen en peligro la vida del paciente, siempre y cuando sean manejadas de forma correcta.

La mucositis oral se puede ver agravada como consecuencia de una incorrecta higiene bucal. Durante periodos de inmunosupresión (o “baja de defensas”) el organismo está en las condiciones propicias para que bacterias encuentren un potencial de desarrollo y por ende, las lesiones bucales puedan agravarse y provocar infecciones sistémicas. De lo anterior, es sumamente importante que quienes tengan riesgo de padecer mucositis oral durante su tratamiento, puedan ser controlados por su equipo médico y así velar por el correcto cuidado de su boca.

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